domingo, 23 de octubre de 2016

El Cementerio de Ampuero. 4ª Parte

En el archivo municipal hay un documento en el cual se sitúa la fecha en la que comenzaron a levantarse los panteones del cementerio, en los que trabajaron importantes arquitectos. Fue un párroco Isaac Terradillos en octubre de 1906 cuando decide ampliar el cementerio parroquial, dado que el número de defunciones es mayor, por lo que se necesita ampliar el terreno.
El cura hace un llamamiento a la población, a las familias (digamos más pudientes), para que adquiriesen una porción de terreno y lo convirtieran en bonitos panteones, facilitando con ello honrosa morada a sus difuntos y ofreciendo a los vivos hermosa estética.
El panteón de la foto pertenece a la familia Garzón, consta de capilla y cripta exterior. Llaman la atención los adornos geométricos que decoran las arquivoltas de la puerta, las bolas forman la letra omega y luego encontramos el alfa esculpido sucesivamente debajo.








El panteón lo corona una cruz de gran tamaño. Podría decirse que tiene un estilo neo-románico, con arco de medio punto, cuyos arranques descansan en unas cortas columnas con capiteles jónicos.


















Interior de la capilla abovedada recubierta de azulejos.






















Vista desde dentro de la capilla.















Y aquí vemos la puerta de la cripta compuesta por dos láminas de hierro en forma de libro. Todo el contorno que ocupa el monumento está cercado con las clásicas pilastras con forma de antorchas.










Aquí tenemos otro panteón construido en 1910 y de una fisonomía similar. En este caso apreciamos que las columnas tienen capiteles de estilo corintio y están decoradas con motivos vegetales. Es de la familia de Alberto Camino, consta también de capilla y cripta. Y de este panteón conocemos bastantes cosas porque un nieto de Alberto Camino, que vive en Madrid, conserva los papeles originales de su construcción.




































El arquitecto que lo diseñó fue Casto de Zabala de Bilbao, realmente era de Elorrio y se le considera un reputado arquitecto que trabajó para la Diputación de Vizcaya, a él se debe el antiguo Ayuntamiento de Erandio, varias artísticas fuentes, casas en Bilbao, reformas en las murallas de Lekeitio y diseñó la famosa cruz del monte Gorbea. Casto de Zabala también diseñó la plaza de toros de Portugalete en 1898 y como no, la de Ampuero.
 
Aquí tenemos esta foto sacada el día de la inauguración de la plaza, el 8 de septiembre de 1910 y publicada en el periódico ABC, el día después. Hay que decir que Alberto Camino fue uno de los tres propietarios de la plaza de toros de Ampuero. Un indiano que hizo fortuna en México.
 
 
Y aquí el panteón recién construido, vemos que no hay otros a su alrededor. La obra la llevó a cabo Filomeno Rodríguez y su coste fue de 9300 pesetas.
















El tiempo de ejecución de la obra fue de 4 meses. La puerta de la capilla de chapa de hierro dulce de 150 kilos de peso mínimo. Se colocaron pilastras sobre el perímetro exterior de un peso de 25 kilos cada una. Es curioso que aún se conserva en el caso de este panteón la licencia de poder celebrar misa dentro de la capilla.

















Aquí tenemos a la familia de Alberto Camino. Y agradecemos a su descendiente, Jesús Camino González, que nos dejara esta foto, un modo de poner cara a las personas que vivieron en este pueblo hace tiempo y que ahora, muchas de ellas, descansan en nuestro cementerio.









Alberto Camino Ruiz, descendiente de Ahedo y su esposa Vicenta Carranza Ángulo, del barrio de Ahedo en Carranza. Alberto fue el prototipo de indiano que después de pasar una temporada de su vida en México junto a otros hermanos, él optó por regresar a España con capital suficiente como para invertir aquí en nuevos negocios. (Imagen extraída del libro. " Francisco Martín Borque: Forjador Incansable".
Francisco, fundador  de los almacenes mexicanos "La Soriana"estaba casado con Ana María Bringas, que era nieta de Alberto y Vicenta).


Fue pretensión de estos indianos al regresar construir una casa en el pueblo para reunir generalmente en verano a todos los hijos y nietos. Aquí vemos su casa situada en el Boulevard y en ella figura la inscripción "Villa Vicenta 1902". Solían tener sus negocios en Santander o Madrid donde residían pero la temporada veraniega en Ampuero era larga. Mucho se podría hablar de los indianos de Ampuero pero hoy nos ocupa el tema del cementerio y esos otros chalets que construían en lo alto también con fines a poder reunir algún día a todos los familiares.












El panteón de la familia Avendaño Allende y Lavín Allende lo identificamos por estar coronado por un enorme reloj de arena. El paso del tiempo se encuentra muy representado en los cementerios, a través del alfa y el omega, las antorchas que se consumen o los relojes. Vemos en la portalada que en
el tímpano del frontón figura la inscripción con el nombre de los propietarios y que las columnas parecen inspirarse en el orden dórico, una línea más sobria y recta que las vistas antes.














El reloj de arena visto desde el exterior del cementerio.













En este panteón también encontramos un grupo de símbolos. La urna funeraria, las tibias en forma de equis y dos ramas de laurel con sus bayas. El laurel está relacionado con la victoria y la inmortalidad.










De nuevo aparecen esculpidas en el mismo panteón hojas de laurel y su fruto.













CONTINUARÁ...





















































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