sábado, 11 de julio de 2020

El magnífico servicio de FEVE


El reloj de la estación sigue marcando las horas rodeado de la mayor de las soledades, continúan girando sus agujas centenarias pero ya nadie se fija en ellas, porque no hay viajeros que esperen en el andén la llegada de su tren o que aguarden familiares.
Hace dos años aún se podía viajar en esta línea a Santander o Bilbao con cierta garantía de llegar a tu destino, viajaba poca gente sí, pero era un medio de transporte barato; cómodo, podías ir leyendo en el camino, observando el paisaje, te dejaba en el centro de la ciudad, tenías opciones para volver a una hora u otra. Lo elegían personas mayores y chavales, estudiantes y también en estas épocas turistas extranjeros, pero las autoridades lo han abandonado y siguen dando discursos grandilocuentes sobre el AVE, sobre la España Rural, sobre la España Vaciada, sobre nuestros jubilados, sobre todo lo que van a hacer por nosotros… pero del tren se olvidaron.
Hace un par de años todo empezó a fallar, un día el tren llegaba tarde, otro se averiaba y había que esperar a que llegara otro para hacer un transbordo. En ocasiones no salían de la estación por falta de maquinista y otras veces de lo que se carecía era del propio tren, que andaba por otros derroteros y terminaban llevándote parte del recorrido en taxi mediante rodeos insufribles. Bien a las claras los que trabajaban en el tren te decían que estaban hartos de la situación y que aguardaban con impaciencia poder jubilarse.
Hoy en día tan sólo hay dos trenes, uno que pasa por Marrón y va hacia Santander a eso de las 9,30 y otro que viene a esa misma hora más o menos desde Santander a Marrón. Ni siquiera hay opción de pedir ida y vuelta porque uno tendría que hacer noche en Santander.  ¿No creen que la burla ha ido demasiado lejos?
No estaría de más que los alcaldes de la comarca preguntaran por el tema a los políticos regionales y miraran por el interés de los vecinos de tantos lugares conectados por la vía ferrea y si lo que quieren es quitar el tren que lo digan.



 

1 comentario:

  1. Yo mandé una carta al ministerio de transporte, otra carta al alcalde y otra al señor Revilla. Pero ninguno a he tenido la delicadeza de contestar, ni siquiera para decir que mi carta ha sido recibida. ¡Una vergüenza!

    ResponderEliminar